viernes, 30 de agosto de 2013

Un hecho lamentable




 
 
En el Centro Cultural Sur se produjo el hurto[i] de las obras de K. Quinteros y de G. Gutiérrez pertenecientes a la muestra Botánica Ilustrada. Un hecho por demás lamentable y que al tiempo que nos duele, empaña el laborioso trabajo educativo y cultural realizado en torno a la muestra desde su inicio en el mes de mayo pasado.
Como es esperable y comprensible, la comunicación del hurto ha desencadenado un fuerte impacto en las redes sociales de parte de la comunidad de artistas.  Lejos de omitir lo ocurrido, sentimos la necesidad de aportar el contexto necesario para echar un poco luz en torno al  hecho.

El proyecto Pequeñas Colecciones en el marco del cual se ha realizado la muestra Botánica Ilustrada, nació del equipo de curaduría y educación de La Casona de los Olivera que encontró en el modelo de la muestra itinerante, una alternativa para seguir trabajando a pesar de  los sucesivos cierres y aperturas del edificio. Además, se propuso lograr expandir hacia otros espacios de exhibición, el trabajo educativo con el arte contemporáneo, especialmente en sitios donde no había proyecto educativo en funcionamiento.

A lo largo de estos dos años hemos trabajado con más de treinta y cinco artistas llevando sus obras, enmarcadas en un proyecto curatorial y educativo, a distintos espacios de exhibición. Artistas que informados de las características del proyecto, confiaron en el mismo a pesar de las falencias que los espacios presentaban (ninguno de ellos cuenta con el necesario seguro de obra y personal suficiente de seguridad).
Al respecto, Mundo Hogar (2012) se expuso en el Centro Cultural Cultural Paco Urondo, en la Casa Thays del Jardín Botánico y en La Casona de los  Olivera. Por su parte, Botánica Ilustrada se ha expuesto en la Casa Thays, en el Cine El Plata, en el Centro Cultural Sur y próximamente lo hará en el Museo de Ciencias Naturales.
La falta de garantías de exhibición, trascienden al Proyecto Pequeñas Colecciones. Podríamos decir que forma parte de la política cultural de la ciudad que no ofrece las condiciones básicas y necesarias que deberían tener los espacios  en cuestión y que abarcan desde  iluminación,  presupuesto para montaje, difusión y traslados, personal idóneo para cuidar salas, seguro de obra, hasta condiciones de limpieza.
Es de lamentar que no se visualice la potencialidad que los espacios culturales barriales y descentralizados tienen para aportar a la cultura de nuestra ciudad. Tanto en relación a facilitar el acceso de la comunidad a los bienes culturales como a incentivar la producción artística.
Para el Proyecto Pequeñas Colecciones  ha sido un intenso año de trabajo, articulando acciones con  proyectos culturales afines, tal es el caso del trabajo con  el Programa de Inclusión Cultural, con el área de Centros de Día, con el Centro Cultural Nómade, con la Escuela Yrurtia (pasantes) y con la Red de Educadores de Museos y Centros de Arte.  
En el marco de estas acciones, Botánica Ilustrada ha sido visitada (actividades educativas mediante) por 973 personas, 13 grupos de adultos mayores de Centros de Día, 150 alumnos (escuelas medias y de formación artística y docencia) y fue un espacio de aprendizaje (pasantías) para alumnos de arte (Esc. R. Yrurtia).
Desde nuestra perspectiva, la muestra ha tenido el rédito social esperado y en muchos casos ha superado las expectativas en virtud de la recepción que hemos comprobado en gente que no ha tenido oportunidades para acercarse al  mundo del arte (ese fue el caso de la gente que participó de la villa 31 de Retiro y las mujeres de  la Asociación Conviven de la villa del barrio de Mataderos).
Con el propósito de ampliar el rédito social de la muestra,  gestionamos su participación en la Noche de los Museos a concretarse en el Museo de Ciencias  Naturales.
Son muchas las ideas que por estos días se nos ocurren para aprender de lo sucedido, para mejorar y prevenir este tipo de situaciones.  Hechos lamentables que por otra parte, lejos de incidir en una ideal transformación de las pautas culturales vigentes, sólo recae en los artistas, como principales damnificados  y en los gestores de las capas técnicas e intermedias, que quedan como los actores visibles y responsables de lo acontecido.
Por último, todo lo dicho no intenta opacar la gravedad de lo sucedido sino por el contrario, poner en valor que tanto este como muchos de los proyectos culturales que se realizan, son posibles gracias a la comunidad de artistas y su compromiso social de comunicar y compartir el hecho estético.
Ana Luz Chieffo
Laura Romano
 



[i] Al respecto, ya se realizaron los trámites y denuncias pertinentes comunicándoselo  a las artistas.



 

 

 

 

 

 



[i] Al respecto, ya se realizaron los trámites y denuncias pertinentes comunicándoselo  a las artistas.

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